Arquitecnia

Arquitecnia Gestión Técnica S.L.P. (sociedad colegiada nº 108.225  en el COAATIEM)                                25 años al servicio de la edificación y de la prevención de riesgos laborales

 
 

 

 

La obligación de encargar un Certificado de Eficiencia Energética (CEE) corresponde a los propietarios de los edificios, vivienda y locales cuando se vayan a vender o alquilar (salvo que sean inferiores a 50 m2, de escasa entidad constructiva no residencial en una sola planta o usados menos de cuatro mes al año, entre otros supuestos).

No se puede alquilar ni vender sin la etiqueta de eficiencia energética que se entrega con el certificado. Además el CEE debe ser registrado ante la administración regional.

  

Certificados de eficiencia energética

Durante la toma de datos se chequean las cualidades térmicas de fachadas, suelos, cubiertas, ventanas, etc., así como la eficiencia de las instalaciones térmicas como calefacción, agua caliente, alumbrado, etc.

Los datos obtenidos se procesan en una de las aplicaciones informáticas homologadas por el Ministerio de Industria, Energía y Turismo, obteniéndose una letra entre "A" y "G" que determina la clase energética del edificio. Finalmente se emite un modelo oficial de certificado de eficiencia energética donde figuran dicha clasificación, los consumos energéticos del edificio y las emisiones de CO2 a la atmósfera.

Como anexo se adjuntan una o varias propuestas para la mejora energética del edificio, cuya aplicación es recomendable pero no obligatoria.

Se competa el servicio con el registro telemático del certificado ante la administración competente.

 

Estudio de la eficiencia energética de su calefacción central comunitaria

Se trata de comprobar si a todos los radiadores les llegan similares caudales de agua caliente para evitar que se penalice a los más alejados, proponiendo mejoras en bombas, colectores, ascendentes, etc.. y, fundamentalmente, la instalación de válvulas termostáticas y repartidores de coste.

El repartidor de costes es un pequeño dispositivo electrónico que se coloca en la superficie de los radiadores de la vivienda y permite medir lo que consume cada radiador, de forma que cada vecino pague sólo lo que consume.

Las válvulas con cabezal termostático de radiador permiten su regulación automática, manteniendo la temperatura constante deseada en cada habitación; si se producen cambios de temperatura, el cabezal reacciona automáticamente abriendo o cerrando la válvula para controlar el paso del agua caliente y mantener la temperatura constante. Los cabezales pueden ser electrónicos y en este caso permiten una mejor gestión asociándolos a cronotermostatos programables de ambiente.

De este modo no se calientan las estancias más allá de lo deseado, puesto que aunque el termostato de la calefacción, generalmente situado en el salón haga que la caldera se encienda, si en la habitación se desea una temperatura inferior la propia válvula procede al cierre del paso de agua caliente, sin que el usuario tenga que girarla.

Más información en: IDAE.